19 de agosto de 2007

Cosas que le dirías a Groucho Marx


Por Maruja Torres

El genio con bigote y puro murió hoy hace 30 años. Cuatro humoristas y una columnista se embarcan en un ejercicio de telepatía con el maestro del humor.

Uno de mis sueños predilectos es aquél en el que tú y yo, con pantuflas, nos sentamos en el sofá para ver TVE Internacional. En mi sueño, tú comentas el programa dedicado a glosar los bellos parajes de nuestra geografía, pero tampoco desdeñamos los espacios de cocina, ni los de bailes regionales. Tú agarras el sulfúrico y vas sirviéndome una copa tras otra. Después de eso me sueltas ("perdonen que no me levante" es un epitafio que se le ha atribuido falsamente) la frase que realmente pronunciaste: "Perdone, señora, que no me levante". Y quiero creer que te tengo debajo, muertos los dos de la risa.


ANDREU BUENAFUENTE

Todo cómico que se sienta orgulloso de serlo y quiera acceder a tu sabiduría, la del más grande, ácrata y singular del pasado siglo, debe leer Hola y adiós, de Charlotte Chandler. En él encontrará el pensamiento de los últimos años de tu vida, recogido por una periodista que fue para una entrevista y se quedó seis años. Así es como registró tu pensamiento crepuscular y sincero, tu oficio y sorna, genial bigotudo con puro. Te adelantaste a tu tiempo. Llegaste tarde al cine, pero todavía tuviste tiempo de romper todos los esquemas con un estilo surrealista e incómodo. Te resultaba imposible repetir la misma toma igual. La creatividad y la provocación te estallaban en las manos. Pura comedia. Te formaste en el vodevil empujado por una madre dominante y acabaste en la televisión con un concurso, Apueste su vida, que sirvió para meterte a todo el país en el bolsillo. Eres mi cómico de cabecera. Y no tan sólo por las películas, donde sobran las canciones y las historias de amor, sino más bien por tus artículos, tus libros, tu postura ante la vida (lo perdiste todo en el crack del veintinueve) y tu viaje descreído desde la miseria de una familia de emigrantes alemanes al olimpo de un Hollywood decadente. Dicen que eras mal padre y un amante inconstante e infiel. Perseguías a las coristas, desafiabas a los grandes estudios y buscabas la aceptación de los intelectuales de la época. La conseguiste. Tus contemporáneos comprendieron que aquel actor que caminaba encorvado, encerraba más sabiduría que todos ellos juntos. Te moriste a los 86 y lo más seguro es que estés descojonándote de nosotros y esa tendencia innata que atesoramos de empeorar cada día un poco más las cosas. Una de tus sentencias más memorables: "Detrás de un gran hombre siempre está su mujer y, detrás, su esposa". ¡Viva el maestro! (Esta carta la entendería un niño de cinco años. "¡Que traigan a un niño de cinco años!").


JOAQUÍN REYES

Si me preguntaran quién me gustaría ser -si no fuera yo, obviamente-, diría que Rupert Murdoch. Si me especificaran que qué cómico me gustaría ser, diría que tú. Por socarrón, absurdo, charlatán y, sobre todo, divertidísimo. Además, tú y tus hermanos conectáis irremediablemente con mi infancia, y eso os hace todavía mejores, porque antes, niños y niñas, en la televisión echaban películas de los hermanos Marx. ¿Qué locura, verdad? Una recomendación para los que quieran morirse de risa contigo: Groucho y chico abogados. Son los guiones del serial radiofónico que hicisteis para la NBC, de los que un crítico de la época dijo: "La mayoría de los capítulos apenas son digeribles para el consumo humano".


JAVIER CANSADO

Hola, Groucho Marx. Me llamo Javier Cansado y me dedico al humor. Cuando era pequeño y veía vuestras películas no me reía y sin embargo sí me reía con Bigote Arrocet, creo que por eso ahora practico el humor absurdo como hacíais tú y tus hermanos... Bueno tú menos, yo creo que el surrealista del grupo era Chico, tú eras más de la ironía y practicabas el absurdo más bien cuando dialogabas con Chico, "la parte contratante". Te juro que me encantas, pero te prometo que mi favorito es Chico. Un beso grande.


JUAN CARLOS ORTEGA

Groucho, criticarte es imperdonable, pero es todavía peor hacerte un homenaje. Siempre que lo hacemos termina convirtiéndose todo en una competición. Si eres humorista tienes que elogiar a Groucho (es uno de los mandamientos), y cuanto más te elogiemos mejores humoristas pareceremos. Y para conseguirlo, podemos hacer lo siguiente: hablar de nuestra infancia, de cuando te vimos en una peli por primera vez, y de la emoción intensa que nos provocó el feliz descubrimiento de tu absurdo. Luego diremos que tú y tus hermanos erais más sabios que los filósofos y más profundos que los poetas. En ese punto es probable que se nos escape la frase más idiota del mundo: "El humor de Groucho era una cosa muy seria", y entonces ya estará todo irremediablemente perdido, porque hablar en serio sobre ti es tan cruel como hablar en broma sobre la muerte de un niño. Lo único decente que se me ocurre decirte es que contigo me he partido siempre el culo de risa, y estoy seguro de que eso es lo único que pretendías.


Cosas que dijo Groucho Marx

Las películas, cartas y libros de Julius Henry Marx o Groucho Marx (Nueva York, 1890-Los Ángeles, 1977) constituyen una ingente, audaz y desternillante fuente de citas y frases. En la Red, por ejemplo en Wikiquote (http://es.wikiquote.org), se encuentran algunas de las más memorables: "Ésos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros"; "Bebo para hacer interesantes a los demás" o "Nunca olvido una cara, pero en tu caso haré una excepción". Uno de los mejores libros sobre Groucho es el que reúne las cartas que él envió y recibió a lo largo de su vida: Las cartas de Groucho, en Anagrama, 1998. Una selección:

- "... Yo nací durante una erupción volcánica en uno de los países de plátanos de la América Central. No recuerdo en cuál, no recuerdo siquiera los plátanos y apenas recuerdo los troncos". Carta a la revista Time, el 11 de abril de 1946.

- [A T. S. Eliot, al recibir una fotografía del escritor que él mismo le había enviado a Groucho]: "No sabía que fuese usted tan atractivo. El hecho de que no le hayan ofrecido el papel de protagonista en alguna película sexy sólo puedo atribuirlo a la estupidez de los directores de reparto". En una carta anterior, Eliot le decía a Groucho: "Tiene que saber que es usted mi más codiciada pin-up".

- [A su sobrina Minnie Marx, después de que ella le anuncie que va a casarse]: "Me has engañado de verdad. Siempre tuve la idea de que al final te casarías con un caballo. Sin embargo, pensándolo bien, me doy cuenta de que no hubiese funcionado" (16 de octubre de 1964).

- [A Brooks Atkinson, crítico de The New York Times]: "Ya te dije aquella noche en el teatro que había más cosas en la televisión aparte de los chistes gastados y de las películas añejas. Si tomas ese monstruo en dosis moderadas, puedes aprender cómo quitarte el pelo de las piernas sin navaja; cómo ablandar la carne sin hormigonera; cómo resultar fascinante a tu amiga sin afrodisiacos; qué clase de cerveza es más espumosa; qué marca de cigarrillos no te producirá nunca cáncer, etcétera. Además de todo ello, como sedante no tiene igual" (8 de diciembre de 1953).

- [A Arthur Sheekman, amigo y guionista de Sopa de ganso]: "He recibido las cartas y el cheque. Esta vez guardaré el cheque e ingresaré las cartas. ¡No voy a correr riesgos! Esta última frase, espero que lo hayas advertido, era del tipo de chiste en el que se toman simplemente dos términos y se entremezclan. Esto constituye una rutina muy divertida que te deja sin chiste alguno, lo que tampoco está mal" (1 de julio de 1940).

- [A Elaine Tynan, esposa de un crítico de teatro y admiradora de Groucho]: "Le mando una foto mía de cuando tenía siete años. Probablemente se preguntará: '¿Por qué el puro?'. Es una pregunta muy buena. En realidad, el puro es falso. Lo mismo que el bigote y, para decir las cosas como son, lo mismo que yo" (20 de noviembre de 1959).

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