12 de septiembre de 2007

Matadero Cinco, de Kurt Vonnegut

La mañana pesaba y el camino iba a ser largo. Era uno de esos días en los que uno amanece aquí pero se acostará muchos kilómetros más lejos, allí. Fue precisamente por eso, porque acababa de terminar el libro que tenía entre manos y aún me quedaban dos trayectos en metro y un viaje en tren desde una ciudad a otra. Entré en la librería con mi libro recién terminado y rebusqué en las estanterías. La presa habría de ser barata, pues la cartera no estaba llena y aún me tenía que sobrar para un breve almuerzo y la cena. Cuando todo parecía ser descartado la mente empezó a trabajar –como casi siempre a última hora- y corriendo me llevó hacia la sección de bolsillo. ¿Estaría Matadero Cinco en ella? No hubo dudas cuando el lomo rojo del ejemplar de Anagrama apareció ante mis ojos. “Me llevo éste”.

Y es que tenía ganas de leer algo de Kurt Vonnegut. Tenía comprado en casa El desayuno de los campeones pero aún no le había echado el ojo. Me lo compré cuando un buen amigo me dijo que era su “autor vivo favorito”. Yo le contesté que no tenía ningún autor vivo favorito, pero que me leería El desayuno de los campeones para poder decir lo mismo. Justo al día siguiente Kurt Vonnegut murió en su casa de Nueva York y desde entonces teníamos una deuda pendiente. Aún no le había echado mano al desayuno pero la oportunidad que me dio aquella pequeña librería no la podía dejar escapar. Ese regate que Kurt me hizo había de ser vengado, daba igual que el nuevo “autor vivo favorito” fuera Ian McEwan, “¡Vonnegut! Tú y yo en la estación del tren… ¡YA!”. No podían hacerse prisioneros.

La lectura de Matadero Cinco se hace de manera ágil. Si cierto es que muchos la llaman obra maestra de la literatura, yo no se si llegaría tan lejos aunque es buena, muy buena. Tiene una profundidad mucho más amplia de lo que la primera lectura proporciona. A primera vista parece una novela de ciencia ficción de serie B, con los despropósitos humorísticos característicos de Vonnegut. Como en todas sus novelas mezcla personajes de otras historias, lo que algunas veces parece tener importancia y otras ni mucho menos. Sale, eso sí, el personaje fetiche de Vonnegut; Kilgore Trout, autor de libros de ciencia-ficción –estos sí, de serie B- que acostumbran a leer los personajes centrales de sus historias. Las breves descripciones de los relatos de Trout que uno encuentra hacen desear que existieran pues, como con Matadero Cinco, todo parece más profundo de lo que se muestra.

El título de Matadero Cinco sirve para explicar la sinopsis del libro así como el leitmotiv de su escritura. Kurt Vonnegut sirvió en territorio europeo durante la Segunda Guerra Mundial y fue hecho prisionero por el ejército nazi. Durante su cautiverio fue trasladado a Dresde, ciudad famosa por el acontecimiento que Vonnegut estaba a punto de vivir. El ejército norteamericano decidió ejercer su poderío aéreo sobre la ciudad y el bombardeo de Dresde es desde entonces recordado como el momento en el que absolutamente toda la ciudad fue arrasada por aviones norteamericanos. Como Gernika, Colonia o las japonesas de Hiroshima y Nagasaki, en Dresde no quedaron edificios en pié y la exterminación de seres humanos llegó a un punto pocas veces recodado por la Historia. Vonnegut pudo salvarse refugiándose en su prisión, en un edificio que había servido de matadero en una fábrica y que correspondía con el quinto edificio de la industria. El matadero número cinco.

El libro tiene un pequeño prólogo narrativo en el que se explican los motivos por los que tuvo que ser escrita. En él dos veteranos de la Segunda Guerra Mundial que coincidieron en Dresde se reúnen y de ese encuentro y sus actividades surge en subtítulo de la novela: La cruzada de los inocentes, donde los inocentes no son otros que todos aquellos hombres enviados como niños a una más que probable muerte en las batallas ideadas por los políticos de buena mesa y educados modales. Vonnegut publica la novela en 1969, cuando las críticas a la Guerra de Vietnam son más que masivas y quizá por ello recaba la atención de un público que muy probablemente no hubiera ido a por sus libros de no vivirse ese momento histórico. Por fortuna la novela de Vonnegut era más que fruto de un día, era fruto de la experiencia y eso queda reflejado y se agradece infinitamente.

Pero aún relatando los momentos más crudos de su propia vida, Vonnegut resolvió que le era imposible abstraerse de su sentido irónico y de la sátira más cruel y velluda que he leído en mucho tiempo. Por eso cuenta la historia a través de un personaje ridículo, cercano al odio para todo espectador que tenga un mínimo de instinto de supervivencia: Billy Pillgrim. Este ser pasea por la vida con una indolencia enfermiza que provoca en todo el que lo acompaña una sensación de desconcierto. No se sabe qué pasa con Billy pero éste es incapaz de actuar cuando todo ser humano lo haría. Se queda paralizado en el peor de los casos y cualquiera de nosotros no hubiera escatimado llamarle sencillamente tonto al ver su comportamiento. Sin embargo lo que no saben quienes le rodean es que Billy es así debido a una extraña cualidad: es capaz de viajar en el tiempo. Pero no en cualquier espacio-tiempo, sino en su espacio-tiempo, en el espacio y el tiempo que acompañan a su existencia, desde el momento de nacer hasta en el que va a morir. Vonnegut utiliza esta cualidad de manera narrativa y trascendente. Narrativamente permite que el relato avance de una secuencia a otra, de adelante hacia atrás en la vida de Pillgrim y otra vez hacia delante. Trascendentemente porque expone Vonnegut que los actos de nuestra vida son todos parte de nuestra vida misma. Nada hay independiente en un hecho, sino que éste está conectado con el pasado, con el presente y con el futuro, todo a la vez y de manera holísitica. Esta interesante declaración filosófica de intenciones hace que Vonnegut lleve a Pillgrim de un momento a otro de su vida en un aparente devenir vital pero que, bien interpretados, son un mismo hilo narrativo indisoluble que nos habla por sí mismo. Para terminar de complicarlo se añade además un nuevo componente en la novela. Pillgrim será, en un momento crucial de su vida, abducido por unos extraterrestres de otra novela de Vonnegut: los Trafalmadorianos. Éstos poseen una sabiduría sobre la vida no alcanzable a la raza humana y secuestran a Pillgrim con la intención de exhibirlo temporalmente en su zoo. La sabiduría trafalmadoriana que abiertamente se expone en la novela terminará por completar la visión de Vonnegut sobre las percepciones humanas y lo holístico de la vida.

Si hablamos de las cualidades antibelicistas del texto no podemos dejar pasar los momentos en los que Pillgrim es contrapuesto a sus compañeros de cuadrilla militar. Las secuencias donde Pillgrim está en el hospital militar y donde tan interesantes cosas parece querernos decir sólo con los títulos de las obras de Kilgore Trout. En fin, que la esencia anticastrense, presente a lo largo de toda la novela, es indiscutible y las importantes referencias a este tipo de literatura no se pueden permitir el lujo de no reseñarla. Aquí se la destripa para todos Uds. para continuar con nuestra serie de literatura antibelicista y se propone su lectura. Habrán leído a uno de los grandes autores, uno de los favoritos aunque ya no esté vivo.

Pd. Curiosamente también se hizo una interpretación cinematográfica del texto de Vonnegut que, con el mismo nombre, fue estrenada en 1972. Nos pondremos a trabajar cuanto antes [guiño, guiño, guiño, Teddy Bautista, guiño, guiño, guiño] para destriparla en nuestra sección de cine. Y hablando de películas, no me resisto a invitarles a ver una buena película africana: Moolaadé.

3 comentarios:

  1. Ya estaba tentado de comentar algo en tu blog(sobre todo por ciertas referencias, qué grande es Foster Wallace), pero con esta entrada no me he podido resistir. Vonnegut fue muy grande y Matadero Cinco quizá su libro más redondo. A tí también te hq quedado muy bien la reseña, no ha estado mal para ser un novato en Vonnegut.
    Por cierto, la peli no está nada mal, cuando quieras te la grabo, teddy guiño guiño (¿cómo es eso?)

    Saludos.

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  2. Por lo que comentas es un gran libro y que expone una complejidad muy profunda. La verdad me han dado ganas de leerlo. Saludos!

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  3. Me alegro mucho de verte por aquí, Kilgore Trout. Lectores como tú nos hacen más grandes. El dvd será grabado y visionado en breve, de eso no te quepa la menor duda.
    Y por lo demás ya sabes ¡malditas hojas de hierba!

    budokan, sin duda eres el fan destripador más fiel. Agradecidos.

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