3 de febrero de 2007

Bobby, de Emilo Estévez

Bobby”, película del actor Emilio Estévez en la dirección. La cinta toma las vidas de un grupo de personas que pasan por el hotel donde tendrá lugar la fiesta que celebrará el éxito electoral de Robert F. Kennedy con la excusa de realizar una radiografía de la vida política y social de los Estados Unidos. Una retrospectiva que presenta a personajes arquetípicos, el inmigrante hispano soñador, el inmigrante hispano desengañado, el negro que ha progresado y que ya es jefe de cocina aunque sin olvidar sus orígenes, el jefecillo racista y tópico en sus juicios, el amante esposo y su amante, el joven que desea huir de su llamamiento a Vietnam, el gurú de las drogas, la estrella en horas bajas… que tienen como nexo la figura del político Demócrata y la que debía ser la celebración de su victoria electoral en el Estado, dando un paso más hacia la Presidencia de los EEUU.

Estévez arriesga en algunas de estas historias, no tanto en el argumento de las mismas, que pueden resultar un tanto tópicas (como la historia de los dos jóvenes pardillos que creen comerse el mundo a bocados al tiempo en el que se colocan con ácido por primera vez), sino en su presentación. Eliminando, por lo apretado de los personajes que contiene, la mayoría de las pistas que suelen introducir a los protagonistas. Limitándose únicamente a unas pinceladas, muchas de ellas intuitivas, que configuran la personalidad o el momento de la relación en la que se encuentran con los demás. Presentando las horas del día tal y como los conocemos, es decir, como los acabamos de conocer. De esta manera, nos abstrae de un posible juicio de intenciones sobre los mismos, ubicándolos en una presunta condición de inocencia en la que los defectos existen, aunque no se sabe muy bien por qué. Analogía fácil si retomamos la idea del primer párrafo de que es el conjunto el que retrata a los Estados Unidos y que, por tanto, se encuentra en un estado de inocencia natural con algunos traumas como el de la guerra de Vietnam o la desigualdad racial pero con visos de vencerlos en caso de triunfar Bobby.

Quizá esa sea la gran lección que pretende Estévez. Al acompañarnos en momentos claves con la voz e imágenes de Kennedy en muchos de sus discursos, nos introduce poco a poco en un juicio de intenciones, que si bien, como hemos explicado, parece querer librar de tal empeño a los espectadores, él no tiene inconveniente en hacerlo. La presentación de las últimas escenas en las que queda claro que es lo que mató el asesinato de Kennedy y que es lo que pervivirá desde ese momento. Sin ningún tipo de autocensura o limitación en su planteamiento. Plano a plano, secuencia a secuencia, nos enseña aquello que considera justo.

Pero esta idealización de la utopía de uno de los príncipes azules estadounidenses (si EEUU tuviese monarquía, los Kennedy serían la estirpe real) no es sólo admiración o crítica a la oportunidad perdida. Como si se tratase del idílico presidente que nos presentaba la serie de su padre (“El ala oeste de la Casa Blanca”, serie insuperable cuya visión debería obligarse en los Gabinetes Presidenciales para que les pegase algo) termina confundiendo las bondades de las promesas con los hechos consumados (que diría otro ilustre presidente). Dado que el momento político que vive los Estados Unidos en el presente no puede ser más adecuado para la recreación de aquella época, en la que todo el mundo parecía estar ilusionado por la política por el cambio que este Demócrata podía traer, la película más que un testimonio se convierte en una proyección. Especialmente en un tema sensible como la guerra de Vietnam, que planea por toda la película como uno de los ejes del discurso electoral, no de 1968 sino de 2008. El complejo de culpabilidad del personaje que interpreta Shia LaBeouf, joven voluntario de la campaña, que tras perder el día colocado en lugar de llamar a las puertas de las casas pidiendo el voto para Kennedy dice: “podíamos haber hecho más, llamar a más puertas […] Mccarthy iba a sólo 230 votos de Johnson en New Hampshire…”, resulta más que evidente. No olvidemos que una diferencia parecida le otorgó el triunfo electoral a Bush en el año 2000. Advertencia que sin embargo pasa por alto en su encuadre de la guerra de Vietnam en la figura del hermano de Bobby. Porque cuando el gran mito de la política estadounidense ocupaba la Presidencia promovió un golpe de estado (más) en Vietnam, dando otro paso hacia un conflicto que arrancaría poco después de su muerte, durante la Presidencia de su sucesor Johnson.

Que se recurra a los amigos y cia para algún papel no es nada nuevo. Todos los directores abusan, y abusarán, de sus amistades para un pequeño papelito o un protagonista que le dé cierto respaldo al trabajo. Otra cosa es que uno, puesto a llamar a nombres conocidos del celuloide, deje al resto de estudios vacíos. Como si de una entrega de premios se tratase, los actores y actrices circulan por delante de la pantalla, colocándose en su marca y leyendo su frase. Concediendo demasiada libertad a algunos de éstos, que terminan cayendo en sus habituales vicios interpretativos, como la risa socarrona clásica del gran Anthony Hopkins, o la sobreactuación de Demi Moore, que estando más que correcta desmerece ante una irreconocible Sharon Stone (que vuelve al viejo truco de Hollywood: “ponte fea que se interpreta mejor”). Respecto al papel que se reserva Estévez, el de marido de la estrella en decadencia asolada por su propio éxito (tal y como parecía sucederle a su país) y siguiendo con el simbolismo, es el de la honestidad, el intento de corregir la conducta de esta estrella portentosa, tomando su propio rumbo y abandonando, finalmente, el hotel antes del inevitable final.

En conjunto la película, aunque algo falta de ritmo, es interesante para los no estadounidenses y, supongo, fascinante para los estadounidenses, que encontrarán otro objeto de culto. Siempre y cuando no seas un Republicano confeso harto de las críticas de la guerra de Irak, en cuyo caso no pasará de ser un panfleto Demócrata.

3 comentarios:

  1. Tendré que esperar a que la estrenen.
    Sólo una corrección: no es la primera película de Estévez como director, tiene algunas antes (como figura en la ficha de imdb que enlazaste).
    Es una buena nota... quiero verla.

    ResponderEliminar
  2. Tienes razón liliana, revisando la ficha de imdb y haciendo memoria de las películas que aparecen ya recuerdo algunas de las que Estévez ha dirigido anteriormente, incluido capítulo de la célebre CSI.

    Gracias por el apunte. Pensaba que era su primera película. Ya he corregido la entrada con tu indicación.

    Un saludo.-

    ResponderEliminar
  3. la vi la semana pasada y me gusto mucho.

    ResponderEliminar