11 de febrero de 2008

No es país para viejos, de Ethan y Joel Coen

¿Representa Javier Bardem al cine español? Cuando en mitad de una absurda pero tremendamente justa pelea entre distintos cineastas y los editores de El País surgió esa pregunta, parecía que todo iba a desvariar un poco más de lo normal. Vale que cada vez que los Goya están de por medio se reverdecen los viejos clichés de la subvención pública al cine patrio, de la falta de público atraído a la sala por los cineastas españoles o el hastío de las televisiones ante una ley que les obliga a invertir dinero en el cine –aunque luego se vanaglorien de ello cuando encuentran algún éxito-, pero quererse apropiar la figura de un actor, en este caso Javier Bardem, me parece de mal gusto. Javier Bardem representará a Javier Bardem y, en todo caso, será propiedad de su señora madre, Pilar Bardem, esa actriz a la que sólo saban papeles de prostituta durante la mitad de su carrera.

Sea como fuere, uno se acerca a la pantalla en el viernes del estreno a ver cómo es eso de juntar una buena novela –No es país para viejos, de Cormac McCarthy-, un(os) buen(os) director(es) –los hermanos Coen de fetiches como Oh Brother o El gran salto- y un buen puñado de actores –el Bardem, Tommy Lee Jones o Josh Brolin -¡esos míticos Goonies!-.

Comenzando por la novela diremos que parece que es uno de las mejores novelas del oeste de Cormac McCarthy. No la hemos leído –aunque pueden encontrar en este blog la reseña de su última novela- pero de este singular escritor norteamericano no hay más que buenas referencias. Muerto Borges, ahora si no te nombre Harold Bloom no eres nadie en esto de la literatura, y respecto a McCarthy ha dicho que está en el grupo de los tres grandes autores norteamericanos del siglo XX, junto con Philip Roth –no se pierdan la ácida crítica de la adaptación de Isabel Coixet de una de sus novelas- y Thomas Pynchon. Casi nada. Ponerlo a la altura de estos dos monstruos literarios anima a acercarse a la estantería ahora que el libro ha salido en bolsillo o esperar a Ottinger a la salida de su casa para robarle el ejemplar de La Carretera. La lástima es que, según parece, los hermanos Coen han transcrito casi literalmente la línea argumentativa en su guión adaptado, con lo que sólo cabría que disfrutar de la trepidante prosa de la que McCarthy, dicen, hace gala.

Sea como fuere, la dirección de los Coen hace un buen trabajo. Siempre ha resultado complicada la traducción del lenguaje literario al lenguaje cinematográfico. Muchos guiones terminan por omitir detalles aparentemente insignificantes de la trama que resultan ser fundamentales para comprender a los personajes. Basta recordar los ejemplos de Blade Runner o La Naranja Mecánica para saber que un mal guión estropea la historia y deja al espectador sin comprender qué es lo que ha pasado y, sobretodo, cuándo. Para quien no se ha leído la novela, el guión de los Coen permite seguir la trama sin ninguna dificultad. Llegamos a atisbar que quizás el personaje del sheriff, interpretado por Tommy Lee Jones y del que hablaremos ahora, tiene un papel más importante en la novela que en la película, pero todo esto no es óbice para que la trama se disfrute y se comprenda en su totalidad.

Del trabajo de los actores cabe destacar, por encima de todos, el de Tommy Lee Jones y el de Javier Bardem. No es que Josh Brolin no sostenga perfectamente su parte, pero su personaje, más preocupado por sobrevivir que por demostrar, le limita la contribución. No es país para viejos es, en palabras de los Coen, una película de acción. Al menos lo más de acción que dicen van a hacer los Coen. La trama consiste en una persecución doble. Brolin es perseguido por Bardem y Bardem a su vez es perseguido por Jones. Tres personajes en un continuum habitado a su vez por un personaje colectivo: Los Mejicanos, quienes persiguen también a Brolin, y por Woddy Harrelson, que persigue a Brolin y a Bardem.

Contrariamente a lo que se pudiera pensar con tanta persecución, no hay apenas carreras ni trepidantes vuelcos de coches. La acción es tranquila, sutil y a la vez tremendamente violenta. Tommy Lee Jones interpreta a un sheriff en sus últimos años de actividad, de familia de policías, inmerso en esta persecución violenta que le hace replantearse hasta qué punto conoce a los seres humanos. Muy reflexivo, pausado y temeroso de la violencia que sitia su territorio, el sheriff Ed Tom Bell a quien interpreta sólo tiene una cosa clara en todo este follón: que alguien se va a hacer daño, y eso es una pena. Introduce un punto de humor y de acidez en los diálogos a causa de su situación dentro de la acción y, como decíamos, su importancia narrativa se intuye mayor en la novela. Obvia decir que el papel de Jones es perfecto para su personalidad. Quizá hay momentos más propios del Agente K, pero qué le vamos a hacer, los fetiches nos persiguen a todos y Tommy Lee Jones quedó estigmatizado tras protagonizar Men In Black.

Por su parte, Javier Bardem borda el papel de psicópata. Como si recién saliera de una discoteca madrileña, Bardem sabe infundir miedo y ser el centro de las miradas, convertirse en aquél al que queremos ver en la pantalla. Su impenetrabilidad provoca una tensión en la sala que sólo es desahogada con una risilla histérica o con un estremecimiento de terror. Tiene una capacidad para hacerse tan siniestramente normal que levanta suspicacias en los espectadores, quienes se miran entre ellos preguntándose si con quien está compartiendo el apoyabrazos será quien le aseste el golpe definitivo.

El ritmo de la película es el del clásico western norteamericano. En principio una pausa y un sopor anidan en quien se sienta a ver la película, pero cuando se quiere dar cuenta, en ésta han ocurrido tantas cosas y de una manera tan acompasada que le resulta insoportable la idea de estar aburriéndose, comienza a preocuparse por quién alcanzará a quién y cómo. Si les ha asustado la palabra western no se espanten porque caballos sólo salen dos. Aquí hablamos del Oeste norteamericano de ahora, en donde la vida transcurre lenta incluso si te la van a quitar en la siguiente esquina. En donde –para quienes la vean en su versión original- el inglés es tan ininteligible a causa de los acentos sureños, que la lectura de los letreritos se hace imprescindible. No planifiquen el ir a ver esta película. Simplemente vayan, porque para cuando lo planearan ya podría haber llegado su última hora.


5 comentarios:

  1. Últimamente clavas las críticas, situacionista. Los Coen vuelven a su mejor momento con su mejor estilo de Sangre Fácil o Muerte entre las Flores. Y aunque yo también recomendaría ir a verla lo antes posible también aconsejaría ni acercarse a los cines a las horas de mayor afluencia porque eso puede estropear parte del gran momento que se pasa en la sala viendo esta peli. (Servidor cometió ese error).

    Por cierto, ya tengo Barbazul. Ya está tardando esa reseña pequeño padawan.

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  2. kilgore; tanta adulación por tu parte me extraña ¿eh? El espíritu del irlandés de enfrente te está ablandando jejeje.

    Siento que la chusma te molestara viendo la película. Yo acudí al estreno y -es una cosa que se me olvidó mencionar en la entrada- ¡no me pusieron publicidad! Como sigan así me va a resultar más gustoso el pagar los casi 7€ que pagué.

    Respecto a Barbazul, creo que tardaré en comenzarlo. Eso sí, te invito a participar del blog y, si te animas, seguro que me puedes mandar una hojita o dos del Word sobre él. Si no te animas siempre nos quedarán tus agudos comentarios.

    Pero anímate, ya sabes que estamos en esta vida para hacer el ganso, que no te digan lo contrario.

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  3. bueno, bueno, bueno... te me has adelantado al hacer la crítica de esta película, pero en fin, c'est la vie... ya haré la contracrónica (en plan Roncero). La película es una mierda y me quedé dormido. Bardem está empezando a encasillarse y hace el mismo personaje siempre(véase El amor en los tiempos del cólera). Creo que no le hacen justicia si le dan un Oscar por esta peli y no se lo dieron cuando hizo Perdita Durango (muchísimo mejor, más divertida y la piba está mucho más buena). Horrible, francamente horrible, que me devuelvan los 7 leuros!!!

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  4. Vayamos al punto que me interesa. ¿Has visto El Amor en los tiempos del cólera? Por dios, Harry, estás perdiendo la honrrilla que te quedaba. ¿Y además te gusta Rosie Pérez? Por dios por dios...

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  5. Es una buena crónica, la tuya. Comparto contigo mucho de lo que dices. Si comienza con gran lentitud, luego te "enganchas" y no le pierdes pisada, salvo que te dé sueño porque no has dormido bien ;)
    A mi modo de ver, es una película muy bien realizada (que es lo menos que se puede esperar de los Coen), pero también es verdad que le ha faltado mayor profundidad (en el tema y en el desarrollo de los personajes).
    Ese asesino con el soplete (o arma de aire comprimido, o como se llame) impone miedo, es verdad, y también hace de bruto (como dice Harry), pero no tiene profundidad. Es como el primer Frankenstein, un "ello", algo que viene a desestabilizar un orden dado. Al bueno de Frankenstein las secuelas le dieron carne e historia, sentimientos y conflictos. Quizá el temor que suscita el personaje de Bardem radique en esa linealidad, en esa superficialidad, pero a mí no me alcanza.

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