17 de septiembre de 2012
Todo se desmorona, de Chinua Achebe
5 de agosto de 2012
Nosotros, de Yevgueni Zamiátin (releído)
En las sociedades modernas, a pesar de lo que nos quieran hacer pensar acerca del individualismo y de la preeminencia del "Yo" frente a la colectividad, la heterodoxia y el pensamiento crítico se han convertido en productos de consumo que están orientados y definidos para determinados públicos integrados en aquello que llamamos sociedad. esto es, el "Nosotros". La diferenciación con los "otros" ha adquirido otros ámbitos que van más allá de la ideología, toda vez que ésta ha muerto según defiende Francis Fukuyama en su libro "El Fin de la historia". El nuevo poder hegemónico neoliberal encuentra ahora su enfrentamiento en el choque civilizatorio huntingtoniano y la lucha, desde este punto de vista reduccionista, trata de convertir a los "otros" a una serie de valores, que "Nosotros" creemos, son los correctos.
Precisamente, en 2012, estamos más cerca, aunque de una manera más sutil, del "Nosotros" de Zamiátin que lo pudiera estar la Unión Soviética de aquellos tiempos. Muestra de ello es, que en la edición de la editorial Akal, nos presenta una carta del propio Zamiátin al propio Stalin, para que éste le diera permiso a áquel para abandonar la URSS con el fin de poder escribir su novela. Zamiátin, que había escrito obras para alabar los progresos del socialismo, se encontraba en una situación complicada cuando sus obras pasaron a perder el favor de los cuadros dirigentes de la URSS. El régimen soviético, prefería enviar al extranjero a un posible disidente, que mantenerlo dentro de sus dominios. En algunos casos, como en el del recordado Trotsky, incluso procuró su eliminación física una vez en México. Por analogía, en "Nosotros", esa disidencia recibe un castigo ritual dentro del Estado, aunque se prefiere la reeducación del díscolo y enamoradizo protagonista, evitando así convertir en mártir, a quien por equivocación o por influencia de otros ha cuestionado el sistema.
En la época actual, donde supuestamente ha triunfado el individualismo frente a lo social, se permite que por ejemplo, uno pueda vestir de manera diferente a los cánones establecidos, incluso se permite pensar de manera distinta y se reservan espacios para su desempeño y su desarrollo. También se permite un espacio para la protesta, siempre dentro de unas normas preestablecidas. Son precisamente esas normas y el respeto a los valores de la ideología dominante, lo que permite la homogeneización de la sociedad y el no cuestionamiento al régimen en el que vivimos. Mientras uno no se salga de la cúpula de cristal donde están asentados nuestros estados todo estará bien. Sin embargo, si a uno se le ocurre salirse de esa cúpula de cristal, vivirá en entre los bárbaros y la única salida que le quedará, será rendirse, porque "Nosotros" somos más fuertes.
He leído la obra de Zamiátin durante estos días y en varias ocasiones se me han puesto los pelos de punta. Quizás haya identificado muchas de las cosas que suceden en nuestra sociedad actual, con aquellas que se cuentan en esta distopía. Quizás estemos viviendo nuestra propia distopía. Creo que merece la pena echar un vistazo a las páginas de este libro y sacar nuestras propias conclusiones. Desde aquí invito a todo el que quiera, a comentar y a los que lo deseen a releer o leer por primera vez este libro (estoy convencido de que a ti te va a gustar). También recomendaría leer el de Orwell. Créanme, hay bastantes diferencias y dependiendo de la persona, a alguno le parecerá uno más atractivo que el otro. En lo personal, ambos me gustaron, me inquietaron y me pusieron los pelos de punta. Creo que ese era el objetivo.
31 de julio de 2012
Cuna de gato, de Kurt Vonnegut
31 de marzo de 2012
La subasta del lote 49, de Thomas Pynchon
Existe una máxima vital que dice que cualquier vida se puede dar por completa si se ha plantado un árbol, tenido un hijo y escrito un libro. Pues bien, en una zona de la región sur de Turquía existe no uno, sino varios árboles plantados por mí y que además crecen año a año –los sigo por Google Maps. Además este año ha nacido nuestro primer hijo. Para completarlo sólo faltaría escribir un libro, y aunque uno ha participado con varios capítulos diversas obras colectivas, es esta una cosa que no todos los mortales somos capaces de hacer debido a la extrema complejidad y disciplina que requiere la escritura de una obra. En su defecto podríamos variar la máxima vital hacia algo así: toda vida se puede dar por completa si se ha plantado un árbol, tenido un hijo y leído un libro de Thomas Pynchon. Pues bien, sólo queda decir Mission Accomplished.![]() |
| El símbolo que encontrará Edipa Maas. |
1 de febrero de 2012
El talento de Mr. Ripley, de Patricia Highsmith
12 de enero de 2012
Crónicas de Jerusalén, de Guy Delisle
A nadie le gustan las novelas. O los libros. A todos nos gusta tal o cual autor. Tal o cual libro. Pasa igual con los géneros. Te puede gustar la literatura policiaca en general, porque te gusten los temas que suelen tratar. Pero existirá mucha literatura policía a la que ni te acercarías por miedo a que fuera ella quien te destripara a ti.28 de noviembre de 2011
In time, de Andrew Niccol
16 de septiembre de 2011
The Adjustment Bureau, de George Nolfi
La película la vi hace ya algunos meses, pero por vagancia o por estar muy ocupado no eché un rato para escribir la reseña. Los que leen este blog saben de nuestra querencia por el género de la ciencia ficción. Tampoco ocultaremos que Philip K. Dick (ustedes lo recordarán de títulos como "El hombre en el castillo", "Ubik" o "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", título éste último que inspiraría la inquietante y famosa película Blade Runner, entre otras), es uno de nuestros escritores de ciencia ficción preferidos. En el caso que nos ocupa, uno de sus relatos, titulado "The Adjustment team", sirve como inspiración nuevamente para una película.12 de septiembre de 2011
El corto verano de la anarquía, de Hans Magnus Enzenberger
5 de septiembre de 2011
Lamentaciones de un prepucio, de Shalom Auslander

30 de junio de 2011
La última noche en Twisted River, de John Irving

4 de abril de 2011
Una tarde con Thomas Pynchon

18 de febrero de 2011
Margarita, está linda la mar, de Sergio Ramírez
Me costó entrarle a la literatura de acá, lo reconozco. Había tanto que leer y no sabía por dónde empezar, y también, por qué no decirlo, algunas dificultades con el idioma. Parece mentira, pero a pesar de que hablamos el mismo idioma, las palabras, las expresiones y el tono no son los mismos. Prefería conocer un poco más el paisito, embeberme de su cultura y su historia, antes de emprender la aventura de leer algo de la literatura nicaragüense contemporánea. No hablo de Rubén Darío, al que me obligaron a leer en la asignatura de Literatura cuando estaba en el colegio, y al que le tomé un poco de manía como a todos aquellos autores que nos obligaban a leer. Mi contacto con los libros se limitaba a libros que me había traído de España, algunos libros de historia nicaragüense y una biografía de Sandino que alguien me regaló cuando trabajaba haciendo diagnóstico comunitario. Fue cuando terminé ese trabajo, y al celebrar con los compañeros, un amigo secreto que me dedicó la portada y por tanto dejó de ser secreto, me regaló un libro cuyo título me evocaba cierto poema de Rubén Darío que yo bien conocía. Y digo que yo bien conocía, porque cuando era pequeño, en el colegio y para una representación escolar nos hicieron recitar el poema “A Margarita Debayle”. Por aquel entonces no sabía que el poema era de Rubén Darío, ni tampoco que iba a vivir en Nicaragua, pero no tuve más remedio que aprendérmelo porque la nota me iba en ello. Después, en alguna ocasión, la he recitado bajo los efectos del alcohol, o para impresionar a otra Margarita, con la que me casé y por la que estoy aquí, en Nicaragua. “Eso es de Rubén Darío, que es un poeta nicaragüense”, me dijo. “Si tú lo dices…”, contesté.
Antes de meterme a comentar el libro, que por cierto, no he dicho cómo se titula, hablaré de su autor. Sergio Ramírez Mercado, al que ustedes conocerán por sus artículos en El País y en otros periódicos conocidos, fue vicepresidente de Nicaragua allá por los 80 durante la revolución, se salió del FSLN en el 96 y fundó el Movimiento de Renovación Sandinista. Se ha ido retirando de la política y es un famoso escritor con varios premios a sus espaldas.
El libro, se titula como el primer verso del poema antes mencionado, “Margarita, está linda la mar” y narra dos historias que están entrelazadas pero que ocurren en dos épocas diferentes del siglo XX en la ciudad de León. Una, en 1907, donde Rubén Darío regresa a su país natal para la celebración de un homenaje; y la otra, en 1956, año de la muerte del dictador Anastasio Somoza García a manos del poeta Rigoberto López Pérez, el cual formaba parte de una pequeña conspiración. Las dos historias, la que habla del regreso a Nicaragua del “Príncipe de las letras castellanas” y su posterior muerte a causa de una cirrosis; y la que nos relata la conspiración que conduce al asesinato de Somoza; son presentadas de forma alterna, ya sea desde la perspectiva uno de los personajes, el capitán Agustín Prío quien será uno de los conspiradores, o desde las notas sobre el pasado de Darío escritas por Rigoberto López Pérez, quien será finalmente el verdugo del general.
El autor nos va llevando, con un lenguaje preciosista en la mejor tradición modernista del propio poeta Félix Rubén García Sarmiento; por la historia de Nicaragua entrelazando pasado remoto y pasado, quizás, un poco más reciente, a partir del poema escrito en un abanico de una niña, como eje la ciudad de León y como telón de fondo la corrupción política, la intervención norteamericana y la violencia de la dictadura somocista.
En mi opinión, el libro se hace difícil de entender si uno no está acostumbrado al habla nicaragüense, sin embargo, poco a poco uno se va enganchando a unos personajes y a una trama que recuerdan a las mejores novelas latinoamericanas. Sin duda, este libro es una buena manera de acercarse a la literatura contemporánea nicaragüense y una invitación para leer más acerca de este autor.
16 de diciembre de 2010
En el 235º aniversario de Jean Austen

2 de diciembre de 2010
Pluja Constant, de Pau Miró
1 de diciembre de 2010
Harry, revisado, de Mark Sarvas

21 de noviembre de 2010
Jernigan, de David Gates

25 de octubre de 2010
Seis sospechosos, de Vikas Swarup

20 de octubre de 2010
La piel fría, de Albert Sánchez Piñol

21 de septiembre de 2010
José Antonio Labordeta, 1935-2010






