31 de diciembre de 2007

Marcha Radetzky



Antes de que la escuchen en la tele mañana día 1 por la 2, aquí se la ofrecemos nosotros, incluso antes que los saltos desde Irdning (Austria), o la San Silvestre Vallekana, o Ramontxu con capa... Tempus fugit!!! (Si tienen oportunidad de ir a Viena y escucharla en directo, no lo duden, apaguen el puto ordenador y pónganse a dar palmas)

Feliz año nuevo 2008

27 de diciembre de 2007

Come as you are by Caetano Veloso



El hermano de la incomparable Maria Bethania, nos sorprende con esta versión unplugged (desenchufao, no la horterada esa de "concierto básico" con la que nos quieren vender las mierdas en acústico del faranduleo patrio) del Come as you are de Nirvana (Sí, últimamente me estoy acordando mucho de los grunges de Seattle). Esta versión, en un tempo más lento que la del "Desenchufao en Nueva York" del Kurt y sus secuaces, destaca la utilización del cello en sustitución del bajo, lo cual le da un ritmillo erótico festivo muy acorde con la trayectoria de Veloso. Afortunadamente hicieron a Gilberto Gil ministro de cultura en Brasil, porque si lo hacen a éste, no sé como hubiera acabado la gran superpotencia de América del Sur (por favor, déjense de galicismos horteras y jamás digan América Latina, que ni es progre, ni es correcto). Magistral la interpretación del brasileño y super hortera el acompañamiento de las gachíes bailarinas (hay tópicos que nunca morirán). Que el gran Vinicius nos perdone. Amén

25 de diciembre de 2007

23 de diciembre de 2007

Un día de cólorea, de Arturo Pérez-Reverte

Por Carlos Sánchez [Publicado en El Confidencial]

Uno de los debates más recurrentes de los historiadores tiene que ver con el nacimiento de la nación española. Algunos autores han identificado ese momento con la convocatoria de las Cortes de Cádiz, en las que por primera vez las élites políticas del momento fueron capaces de ponerse de acuerdo sobre un texto constitucional libre de las ataduras del Antiguo Régimen.

Otros autores sostienen que todavía habría que esperar un par de décadas para que España tuviera identidad como Estado-Nación. Justo hasta el preciso momento en que la burguesía liberal toma el poder y desmonta el sistema semifeudal del Estado absolutista.

Una tercera escuela de pensamiento sitúa el nacimiento de la nación Española inmediatamente antes de la Constitución de Cádiz, y más en concreto en los albores de la Guerra de la Independencia, cuando el pueblo de Madrid, de manera espontánea y sin que pueda hablarse de un movimiento organizado, empuña las armas (y cualquier cosa que tuviera a mano) para hacer frente al invasor, que en esos momentos intentaba sacar de palacio al único miembro de la Corona que todavía no había sido enviado a Bayona.

Arturo Pérez-Reverte es de los que se apuntan a esta última tesis, y ello pese a que en la novela insiste una y otra vez en que los levantamientos del 2 de mayo -es mejor hablar en plural- no obedecen a una causa común. Es precisamente este empeño en demostrar que la jornada de mayo es casual la que arruina la narración, ya que se presentan los hechos de una forma tan fragmentada que empobrece la lectura y deja a los personajes sin alma.

Una trama que más vale para un guión de cine.

Pasar de un suceso a otro de manera tan veloz provoca el alejamiento del lector de los personajes. Nunca he entendido el éxito de Reverte, pero leyendo Un Día Cólera cabe preguntarse si se puede hablar de literatura cuando la trama está tan atomizada que bien vale para un guión cinematográfico, pero nunca para un relato sostenido en tiempo y forma, que precisa minuciosidad y contexto. No basta con soltar cientos de personajes a la historia para intentar demostrar que no había nadie detrás del chispazo del 2 de mayo. Se puede contar de una manera menos exhaustiva sin que la narración pierda frescura y precisión.

Se empeña igualmente Reverte -la novela está llena de apriorismos- en demostrar que los levantamientos fueron cosa de los albañiles, las meretrices, los quincalleros y toda suerte de chusma que pululaba por las calles de Madrid, y que un día se mosquearon con los gabachos y se levantaron en armas contra ellos. Evidentemente, no podía ser de otra manera. Lo dijo una comisión militar reunida por Fernando VII al acabar la Guerra de la Independencia: “En mayo de 1808 ni teníamos naves, ni ejércitos, ni armas, ni tesoro, ni créditos, ni fronteras, ni gobierno, ni existencia política”.

La España de 1808 no daba para más, por lo que esperar a que la corrupta monarquía de los Borbones liderara la revuelta contra el invasor francés es simplemente ocioso. Y cuando se habla de monarquía se habla de una corte vinculada a la Corona que, por razones obvias, no tenía ninguna capacidad de reacción. No había, por lo tanto, al contrario que en la Francia de 1789, unas clases medias –más o menos ilustradas- capaces de articular una respuesta adecuada a la invasión francesa. Por eso, decir que fueron los menesterosos los que se rebelaron es simplemente una perogrullada.

Un día de Cólera es, sin lugar a dudas, una buena idea -la de retratar lo que dio de si aquella fecha histórica-, pero resulta fallida por ausencia de calor y lo que es peor, cariño.

19 de diciembre de 2007

Memphis Blues Again, de Kiko Veneno





Una canción como ésta que presentamos hoy bien podría figurar en la serie de entradas que hablan de versiones musicales. Este blues del gran Kiko Veneno, maestro de muchos y valientes músicos, nos versiona a otro grande de la música y -dicen- de la literatura: Bob Dylan -si alguien lo ve por ahí, que le diga que me debe 20€ por el concierto que dio en Alcalá de Henares hará unos años... bueno, le llamo concierto a eso por llamarle algo, que lo único interesante del mismo fue una estudiante de Matemáticas que conocí allí y a la que no pedí el teléfono, no les digo más.

La canción del autor norteamericano se convirtió en un himno allá por 1966 cuando apareció en el album Blonde on Blonde y se titulaba, para más señas, Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again. Bien sea por lo largo del título o porque no sabía inglés, Kiko Veneno nos mostró su particular visión de Bob Dylan con este Memphis Blues Again que quita el hipo por lo divertido de sus acordes y la gracia de sus letras. Letras, por otra parte, que no hay quien entienda, porque que me diga alguien de qué carajo va la canción que le regalo un boli bic de esos naranjas que escriben finos.

En cualquier caso, el video que presentó la canción de Kiko Veneno allá por 1995 contenía otra dosis de gracia sin igual. Cosa harto fácil de conseguir cuando aciertas a encargar el video a un por entonces orondo y semidesconocido Santiago Segura -Mamá, quiero ser famoso- y al gran Pablo Carbonell -¡Yo no me llamo Javier!- y además en él salen eternos secundarios entre los que podemos reconocer hoy, incluso, a algún monologuista y a varios actores de Antena 3. Un video de amiguetes, vamos, gamberro y singular que hoy, además de ser recordado por su versionabilidad del gran Bob, también es recordado como uno de los mejores videos de la Historia.

15 de diciembre de 2007

The optimist LP, Turin Brakes

Descubrí hace unos días que existía un nuevo concepto – estilo musical llamado “NAM” (New Acoustic Movement). Y como muestra de ese movimiento acústico una banda, Turín brames. En realidad se trata de un dúo musical más que de una banda, pero así los identifican. Un par de amigos que se conocen desde el colegio y que se dedican a cantar y probar suerte hasta que ésta llama a la puerta. No de la mano de una multinacional discográfica sino de la reverencia de la crítica en un disco autoproducido y sin grandes aspiraciones. Sencillito y sin muchos adornos, directos al talento.

12 de diciembre de 2007

My favourite game, de The Cardigans





Con unos riffs como éstos se nos presentaba en 1999 un video de The Cardigans cuya canción de fondo no era otra que este My favourite game. El video muestra a una rubia kamikaze subida en un descapotable perpetrando toda clase de infracciones. La conductora no era otra que Nina Persson, la cantante del grupo de Jonköping (Suecia), ciudad conocida por tener nada menos que 52 iglesias. Quizás por eso se empeñaron los productores en cambiar la imagen del grupo, quiero decir de la cantante, desde el aspecto angelical que ella despierta -y que parece su verdadera personalidad- a un aspecto de endemoniada loca en lo que es un claro síndrome de Ottinger del Pop.

El video provocó cierta polémica debido a su temática y a su final, lo que ocasionó que la transgresora Mtv decidiera censurar ciertas imágenes como el momento en que Nina coloca una piedra en el acelerador -si no lo ven, no lo hacen- y, por supuesto, el final. Respecto a éste, se rodaron 2 finales alternativos. Busquen, comparen y si encuentran algo mejor nos lo cuentan. Nosotros por nuestra parte ponemos la versión sin censura, aunque nos quiten puntos del carnet.

9 de diciembre de 2007

Il dono del cervo



En esta ocasión nos trasladamos a la vieja Italia y a uno de esos cantautores folk fundamentales, Angelo Branduardi, que tantos buenos momentos nos han dado y nos han acompañado en nuestras vidas. En el día de hoy, quisiera daros a conocer una de sus canciones con reminiscencias medievales: Il dono del cervo. Fue la primera canción en italiano que aprendí y creo que es digna de este blog tan selecto. En ella nos cuenta una fábula de un cazador, que relata a sus oyentes un suceso extraordinario durante una cacería. El narrador, en este caso, el cazador, se encuentra con un ciervo que le habla. Le dice que pronto deberá morir, pero antes se ofrecerá por entero al cazador. Su carne, será alimento; la piel, le dará abrigo; su hígado, le dará el coraje (símbolo medieval el del hígado, donde según la creencia de la época residían los sentimientos, en lugar del corazón... que es algo más moderno). Los dones del ciervo son siete y por siete veces florecerán renovándole la vida. La figura del ciervo ha tenido siempre una fuerte carga simbólica: los cuernos, se relacionan con el sol, por sus ramificaciones (los rayos del sol), y frecuentemente se colocaban en las tumbas porque se creía que tenían el poder de la resurrección. También representaba una divinidad del bosque, aquel guerrero que encontrase la tumba de un ciervo, siempre tendría guía para su camino.

4 de diciembre de 2007

Un mundo feliz, de Aldous Huxley

La literatura utópica (y distópica), de la que ya hemos empezado a dar cuenta en Destripando, explora, como es sabido, un mundos ficticios de compleja constitución pero con una proximidad pasmosa. La imaginación necesaria para crear en la mente estos escenarios no resulta extraordinaria, pues a menudo la realidad ha superado la ficción. Mucho más en una generación como la nuestra que ha podido contemplar realidades televisadas más parecidas a un plató cinematográfico que a una realidad evidente. Guiones que empezaron a escribirse con todo lujo de detalles en los trazos de autores clásicos como Tomás Moro (con su “Utopía”), Francis Bacon como uno de los padres del positivismo o, muchísimo antes, el propio Platón (con su “República”). No obstante, será en momentos muy posteriores cuando nazca la literatura utópica de pleno derecho. Gracias a el notable esfuerzo de los Huxley, Orwell, Bradbury, Wells o Zamiatin (no dejen de leer en este mismo blog), a la hora de abstraerse de las convulsiones de su época para tomar los elementos de juicio necesarios que les permitiesen crear esos mundos en los que las condiciones ideales de aquello que muchos querían, eran llevados al extremo para someterlos a un juicio implacable.

Un mundo feliz” inicia sus páginas en el seno de un sofisticado centro de reproducción en algún año de un futuro que se data en la era Ford, en clara referencia a la revolución tecnológica y racional que supuso el inicio del fordismo. La creación del modelo Ford T, 1908, es el año 0 de la nueva civilización (incluso de toma la T como la nueva Cruz) y que sirve de excusa para presentar una brillante crítica a un orden social que no distaba mucho del deseado por algunos políticos. La división del trabajo en términos puramente científicos, racionalizando las funciones y limitando el campo de actuación de los individuos en la cadena de montaje, es tomada como el orden adecuado para realizar una estratificación social que garantice la supervivencia de la raza humana. Un nuevo orden social que no oculta una cierta referencia a un determinismo biológico de fácil explicación, “así naces y así te quedas”. Claro está que la técnica ha hecho mucho por este determinismo, en esta nueva sociedad los centros de reproducción poseen un sofisticado proceso de división celular, que garantiza la estandarización de toda la sociedad. A este determinismo biológico se le une el social (en realidad la ordenación ya no posee un carácter social o de dependencia de los medios de producción a lo marxista, sino que depende del tipo de sustrato que viertan en la probeta en la que se desarrolla el cigoto). Mediante un complejo sistema de condicionamiento se crean individuos que amarán determinadas cosas, no aspirarán a otras totalmente ajenas a su disposición genética y, por encima de todo, quedará grabado a fuego en su mente que lo importante no es la unidad sino el conjunto, esto es la sociedad.

Una estratificación social que no oculta la referencia directa a los convulsos años treinta en los que fue publicada esta novela. No podemos pasar por alto que las ideas de muchos científicos y políticos en relativo a la ordenación social por su condicionamiento biológico está presente a lo lago de toda la obra. Esa idea imperante en el fascismo (y otros totalitarismo) según la cual los pobres ciudadanos no deben preocuparse por nada porque ya existe un ente superior que se ocupa de su bienestar, se plasma con la presentación de una especie de consejo mundial que vela por el buen ritmo de una sociedad que vive feliz gracias a un condicionamiento que se refuerza con la dosis de una potente droga que termina por adormecer el más mínimo estímulo neuronal de un pensamiento propio.

Curiosamente este orden establecido lo ha sido tras los horrores de una ficticia guerra que acabó con el viejo modelo de civilización. Un conflicto mundial que bien pudiera recordar a la Primera Guerra Mundial y tras el que la Humanidad, la que sobrevive, decide establecer un nuevo sistema que garantice que esa conducta tendente a la autodestrucción de los hombres sea suprimida por la conservación de la especie. Y nada mejor para conservar un orden que ser feliz. Además de la mencionada droga que consumen para reforzar el condicionamiento en los momentos en los que falla, nada mejor que el sexo desinhibido. El autor centra su atención en las relaciones sexuales libres, a voluntad y sin compromiso como uno de los fuertes para el establecimiento de un orden estable (casi todo un antecedente a los hippies). La libre voluntad de hacer lo que uno quiere, que en realidad está recortada por lo que quiere que hagamos el orden establecido, termina quedando reducida al sexo como su máxima expresión. Algo que podría parecer escaso en nuestros días pero que tenemos que imaginar en el contexto de puritanismo en el que se escribió esta novela.

Además, claro, todo el mundo tiene una función asignada. En función del nivel que se ocupa en la escala social se desarrollará un trabajo. Quedando encargada la clase genéticamente superior de supervisar la reproducción de nuevos individuos. Es decir, quedando al cargo la clase dirigente de perpetuar su poder a través de la producción en serie de seres humanos condicionados en la debida obediencia. Únicamente se hace una referencia a pequeñas zonas del planeta donde viven unos pocos hombres que han sobrevivido a la guerra y que no optaron por el nuevo modelo. Marginados y considerados como enemigos de la modernidad. Y, como contrapunto a la utopía, existe una reserva salvaje llamada Malpaís. Una reserva no muy distinta de cualquier zoo cuya visita no está recomendada pero sí permitida para ver como viven los hombres sin este sofisticado sistema. Para no confundirse, la historia está prohibida. Nada del pasado. Incluso la vejez se ha prohibido mediante un precursor del botox que tanto gusta ahora y gracias al que la gente permanece con un aspecto joven. Nada de religión, nada de reflexiones filosóficas, nada de literatura clásica… sólo una excepción, Bernard Shaw. El único autor autorizado en el mundo feliz.

La obra, que sigue una estructura teatral clásica con su planteamiento, nudo y desenlace, presenta a unos personajes habituales en este tipo de desarrollo. Para poder comprender mejor en qué consiste este mundo feliz, se toma como protagonistas a varios especimenes de la clase superior genética. Situados en lo más alto de la cadena evolutiva (o de la selección científica), tendremos la oportunidad de conocer sus reflexiones sobre lo que les rodea: Cosa que hubiese sido imposible si Huxley hubiese optado por un personaje de la más baja de las clases biológicas. Helmholtz Watson, un distinguido miembro de la sociedad que se pregunta por qué el mundo es así. Bernard Marx, que tiene las mismas dudas pero que en lugar de tomarlo como un elemento reflexivo no dejan de tomarlo como un punto más a su favor de su superioridad. La joven Lenina, impulsiva y que aunque tiene alguna dudas trata de ahogarlas rápidamente en droga mientras repite las frases de su condicionamiento para no dejar de ser una buena ciudadana. Y los dos personajes clave. Mustafá Mond, dirigente mundial que conoce el pasado y maneja en su vocabulario palabras tan obscenas como madre o padre (tengan en cuenta que todos nacen de una probeta, nada de ombligos ni relaciones familiares). Posee una colección de libros prohibidos como la Biblia o las obras de Shakespeare, ha sido un antiguo escéptico y jugará un papel fundamental en el revelado de la realidad en el tramo final del desenlace. El otro personaje clave será John El Salvaje, encontrado por Lelina y Bernard durante su visita a la reserva, supondrá la contraposición total del orden establecido con el mundo salvaje. Nacido de forma natural del vientre de una mujer de clase superior genética que se perdió durante una visita a la reserva y que, por tanto, pone en duda ambos sistemas. No es aceptado por el mundo de la reserva en el que ha nacido y tampoco al que pertenece genéticamente. Sin condicionamiento podrá decidir su destino.

Sólo los tontos han creado los progresos del mundo, porque los listos se han adaptado a lo que había sin necesidad de inventar”. George Bernard Shaw.

3 de diciembre de 2007

Milonga del Marinero y el Capitán, de Los Rodríguez





Una de esas canciones que tantas y tantas noches han sonado en los bares de toda España es esta Milonga del marinero y el capitán, de Los Rodríguez. Perteneciente al brillante disco Palabras más, palabras menos fue el momento cumbre de una de esas bandas que tanto han dado al R&R en español -recuérdese su otro himno, Sin documentos. Una banda donde nos reencontrábamos con Ariel Rot, conocíamos a Andrés Calamaro y despedíamos a Julián Infante. Vamos, una banda que bien podríamos inluírlos en aquélla categoría conceptualizada por Harry en sus años mozos: los rockeros politoxicómanos. Eso sí, cabría matizar que Los Rodríguez serían politoxicómanos tardíos, pues La Movida no contó con ellos como banda.

El video en sí no es ninguna maravilla, pero sí que es simpático. Su temática de bar de piratas, la caracterización de los personajes y, de fondo, la presencia de la banda de Los Rodríguez hacen que sea merecedor de este recuerdo y de inluírlo en esta sección. Las rubias locas es lo que tienen.

2 de diciembre de 2007

Giant, de Herman Düne

Herman Düne lo compone un prolijo trío que ha compuesto cientos de canciones y a los que podríamos circunscribir en una especie de country o folk-rock festivo, e incluso es eso que llaman indy-rock, de no ser porque se vinculan al folk lo-fi. Pasando por alto que no sé en qué consiste este estilo, sus melodías sencillas, letras ligeras y la buena disposición que ponen para gustar y ser degustados, los aproximan peligrosamente a un pop de fácil consumo televisivo. Una proximidad que no termina de contaminar un trabajo bien realizado gracias a la originalidad que atesora este disco.


1 de diciembre de 2007

Hayseed dixie - Holiday



Otro de los vicios confesables de éste, su colaborador de destripando terrones, es la música bluegrass, de la cual ustedes sólo habrán oído hablar si escuchan los domingos por la tarde Radio3 (ese programa de música country y similares), si es fan de la serie "My name is Earl" o si vive en alguno de los Estados del Sur (confederado). Como ninguno de ustedes, salvo alguno de los escritores de este blog (sólo en el caso de Radio3, pero me da la sensación que ese programa no), les diré que la música bluegrass no es lo mismo que la música country y que es la música folklórica de las montañas (The Rocky Mountains), mientras que el country es más bien de las llanuras. Hecha esta distinción a título meramente informativo, les diré que conocí a este fantástico grupo, Hayseed Dixie (juego de palabras que fonéticamente se corresponde con las siglas de AC/DC, ese conjunto australiano al que ofrecieron un homenaje con la publicación de su primer album versionando sus canciones al estilo bluegrass, y que evocan su origen eminentemente sureño -por lo de Dixie-), un día de borrachera en el que entramos en el garito de emergencia (el Remember de la calle Velarde) y empezamos a escuchar "You shook me all night long" de los AC/DC (pronunciado a la manera castellana) de una manera que nunca antes la habíamos escuchado. No, no era fruto de la intoxicación etílica, ni mucho menos. Era que estábamos escuchando la versión bluegrass (alguno de los que escriben por aquí dirá que es mejor la versión de Céline Dion...). Al día siguiente, tras recuperarme de la resaca, eché mano de Google y me puse a investigar qué narices habíamos escuchado.Hayseed Dixie ha hecho varios discos versionando canciones de AC/DC, KISS, Led Zeppelin (junto con otros grupos) y se ha atrevido con éste "Holiday" de los también míticos "Green Day" (otra de las debilidades de quien escribe). Espero no haber rebajado el nivel de éste, su referente cultural, y haberles presentado un género, que es ideal para música de persecución, vacilar al personal y molestar a esos dichosos yankees.